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¿Sabías que ir andando o en bici al colegio mejora el rendimiento académico?

Se ha demostrado que cuando los escolares hacen algo de actividad física antes de la jornada escolar (mismo efecto que tener Educación Física a primera hora) se mejora el rendimiento cognitivo de esos escolares en las horas siguientes.

Cuando los niños dedican 15 o 20 minutos a correr o caminar antes del inicio de las clases, mejora su comportamiento, su concentración durante las tareas y su disposición para el aprendizaje en el inicio de la jornada escolar (Stylianou et al., 2016). En esta línea, el desplazamiento activo al colegio, conocido como el uso de medios activos tales como andar o ir en bicicleta principalmente, hacia y/o desde el colegio, proporciona una oportunidad para incrementar los niveles de actividad física diaria en los jóvenes, mejorar su salud cardiovascular y el rendimiento cognitivo (Huertas-Delgado et al., 2017; Martínez-Gómez et al., 2011). 

Relacionado con esto, en un estudio en el que participaron adolescentes en el rango de edad de 13 a 15 años, se han comprobado los beneficios cognitivos que conlleva ubicar las clases de Educación Física en el inicio de la jornada escolar, a diferencia de lo que suele hacerse tradicionalmente. Tras una sesión intensa de ejercicio aeróbico, los adolescentes obtenían los mejores resultados en una prueba matemática en las clases de la primera o tercera hora del día, y los peores en la última (Travlos, 2010).

Y es que, a primera hora de la jornada escolar, lejos de estar los alumnos más atentos, como así piensan algunos, los cerebros de los adolescentes lo que están es «dormidos». El neurofisiólogo y especialista en medicina del sueño Javier Albares vería con buenos ojos que los institutos retrasen el inicio de las clases o que empezaran con actividad física.

Está claro que el cambio o la adaptación de horarios al ritmo vigilia-sueño de los adolescentes, es una buena medida. Otra podría ser ubicar las clases de Educación Física, en la medida de lo posible, en las primeras horas de la jornada escolar, favoreciendo el beneficio cerebral de la actividad física para mejorar la atención, resolución de problemas, memoria y resto de funciones cognitivas asociados a este hecho. 

Muchas familias viven muy lejos de los colegios e institutos (más de 10 kilómetros, por ejemplo) y les resulta complicado acompañar a sus hijos en bicicleta en este tipo de trayectos tan largos. ¿Has pensado que tal vez se podría coger el coche para hacer los primeros kilómetros y el último, por ejemplo, hacerlo andando, paseando o patinando?

Igual ocurre con los autobuses escolares. Por qué no fomentar que estos pudieran aparcar a unos cuantos metros de la puerta del instituto, obligando a los escolares que van en transporte público a caminar durante 5-10 minutos antes de entrar a clase.

Estas son algunas medidas que podrían tomarse desde algunos centros educativos, concienciando previamente a las familias sobre los beneficios que ello conlleva, creando grupos de trabajo, familias, AMPA, Policía Local, Ayuntamiento, etc., que pudieran colaborar en la seguridad vial de este tipo de iniciativas, creando infraestructuras e itinerarios escolares para llegar al colegio o instituto andando sin peligro y siempre acompañados por algún adulto. 

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